La polilla del tabaco: una amenaza cada vez mayor para las explotaciones agrícolas de la Costa Central
La polilla del repollo (DBM) se ha convertido en una crisis operativa cada vez más grave para los productores de coles de la costa central de California. Sin embargo, en los últimos años, la creciente presión de la DBM ha provocado daños significativos en los cultivos, un aumento de las tasas de rechazo y un fuerte incremento de los costes de producción, lo que supone una verdadera amenaza para la viabilidad económica de muchas explotaciones agrícolas. Lo que antes era un problema de plagas localizado se ha convertido en un desafío a escala regional, y la costa central sufre ahora algunos de los efectos más graves sobre la producción de coles.
La magnitud de los daños es alarmante, y las consecuencias se están agravando.A lo largo de la Costa Central, los agricultores informan de que la presión ejercida por la polilla del repollo (DBM) ha alterado radicalmente la forma en que se planifican, gestionan y cosechan los cultivos de brassica. En los casos más graves, los campos se preparan y se cultivan durante semanas o meses, solo para acabar arados cuando la presión de la plaga supera las opciones de control disponibles. Incluso cuando se evita la pérdida total del campo, los daños parciales pueden llevar rápidamente a un cultivo más allá del punto de viabilidad económica. Dado que la mano de obra para la cosecha es ahora escasa, costosa y con horarios muy ajustados, los productores no pueden permitirse destinar equipos a campos con calidad incierta o plazos de cosecha reducidos. Cuando se combinan los riesgos para la seguridad alimentaria, la disponibilidad de mano de obra, el aumento de los salarios y los costes de envasado, los daños causados por la polilla del repollo obligan a tomar decisiones difíciles en tiempo real. Los impactos operativos y financieros resultantes suelen alcanzardecenas de miles de dólares por acre, agravando la pérdida de rendimiento, la disminución de la calidad y el aumento de los gastos de control de plagas, al tiempo que amplifican la presión sobre un sistema laboral ya de por sí frágil.
A la frustración se suma una desconexión normativa que a muchos agricultores les resulta difícil de explicar. Unnuevo pesticida, aprobado a nivel federal por la EPA—que muestra una gran eficacia contra las poblaciones resistentes de la DBM— está disponible legalmente para los productores deArizona desde noviembre de 2025, con resultados de campo alentadores. Sin embargo, ese mismo producto sigue sin estar disponible en California, bloqueado en el proceso de aprobación del Departamento de Regulación de Pesticidas (DPR) del estado. La ironía es evidente: los mismos productos frescos tratados legalmente en Arizona pueden enviarse y venderse en California, pero a los productores californianos se les prohíbe utilizar esa herramienta ellos mismos. Desde un punto de vista práctico y lógico, esto plantea una pregunta sencilla que los productores no dejan de hacerse: ¿qué sentido tiene esto?
A pesar de estos retos, se están logrando avances.El Equipo de Innovación y Ciencia de la Asociación de Productores del Oeste (WGA)está trabajando en estrecha colaboración con productores, reguladores e investigadores para abordar el DBM desde múltiples frentes. Esto incluye una participación activa en la regulación de los plaguicidas para garantizar que el proceso de aprobación de California se mantenga al día con la ciencia revisada a nivel federal, al tiempo que se acelera el acceso a herramientas eficaces.
Al mismo tiempo, el Equipo de Innovación de la WGA está evaluando nuevas tecnologías de aplicación diseñadas para mejorar la eficacia del control de plagas en la producción de brassicas. Los pulverizadores electrostáticos, por ejemplo, se muestran prometedores a la hora de mejorar la penetración en el dosel y llegar a poblaciones de plagas donde los pulverizadores convencionales a menudo se quedan cortos. Estos sistemas también pueden mejorar el control al tiempo que reducen potencialmente el uso total de plaguicidas. Un objetivo clave de este trabajo es garantizar que, a medida que se disponga de nuevas herramientas fitosanitarias, ya se cuente con equipos de aplicación validados y listos para su uso en el campo, a fin de maximizar su eficacia para los productores. Paralelamente a los avances en la tecnología de pulverizadores, el Equipo de Innovación también está evaluando enfoques mecánicos y no químicos —como aspiradores de insectos, junto con otras tecnologías emergentes— para ampliar la gama de opciones prácticas disponibles y dar a los productores una oportunidad de luchar contra esta plaga que se adapta rápidamente.
La DBM no es un problema a corto plazo, y no existe una solución milagrosa. Pero con una regulación lógica, un acceso más rápido a herramientas probadas y una inversión sostenida en innovación, los agricultores de California pueden seguir siendo competitivos.
Si cultiva brassicas en California, por favor, complete esta encuesta o compártala con el personal pertinente de su organización.Encuesta sobre recursos para la DBM.




